Amados Señores míos: ¡nada puede detenernos! Ni presupuestos, ni plataformas, ni clientes incomprensibles, ni días malos, ni estructuras empresariales, ni marcas, ni productos. Nada puede detenernos.
No voy a innovar hoy aquí intentando recaer en aquel tópico (tan repetido últimamente) de que vivimos en la Generación del aquí y ahora, pero tenemos entre las manos una fuente de inspiración inagotable, de costes más que asumibles y cuya producción está basada únicamente en el conocimiento, en otras palabras, tenemos ante nosotros la oportunidad por la que en plena Revolución industrial hubieran matado, así que ¿a qué estamos esperando?
Todos los días detectamos una necesidad común a la cual somos capaces rápidamente de solucionarla con una Aplicación de iPhone (por ejemplo), pero ni la apuntamos en un papel y nos lo tomamos como una broma durante la hora del almuerzo. Cuando llegan los postres, pensamos en que “molaría” que Facebook hiciera esto o aquello, y ja ja ja!, pasando ya al café ¿nos hemos detenido a pensar en el potencial que tienen aquellas pequeñas ideas, o por lo menos, cuanto nos costaría ponerlas a prueba?
Pensemos ahora fríamente en Facebook (insisto, por ejemplo). Facebook es una plataforma que interconecta distintos usuarios que previamente hayan creado sus perfiles en la propia plataforma, todo lo demás, son extras (correo interno, aplicaciones, fotos, imágenes, etc). Pero si lo pensamos más profundamente Facebook es la mayor plataforma a nivel mundial que ha revolucionado la forma de relacionarse de la humanidad (pregunta para los que hayáis visto “The Social network“) ¿cuánto ha tardado Mark Zuckerberg en desarrollar el prototipo de Facebook?
No quiero quitar mérito a Facebook, tampoco quiero decir que a todos se nos ocurra un nuevo Facebook cada día, de hecho eso sería lo fácil, pero sé que todos nosotros tenemos necesidades cada día y que las resolvemos a base de desarrollar creatividad y de comprender el medio. ¿Quién de nosotros puede determinar el éxito de una idea u otra? Creo que nadie. Lo que quiero decir, sinceramente, es que tenemos que experimentar, tenemos que probar. Puede ser que no haya ahora mismo un cliente dispuesto a invertir en tu idea pero si te juntas con cuatro amigos para desarrollar el prototipo y acaba siendo un éxito, aquel cliente se suicidará, y si al final lo ponéis en marcha y no consigue tener éxito, al portfolio y a contar la anécdota.
Creo de forma exagerada en los laboratorios de ideas, creo en los equipos de trabajo que cuando tienen una idea la desarrollan y la ponen a prueba, que asumen los costes como un mal necesario, como una inversión en aprendizaje, en conocimiento y en oportunidades. Pongámonos de acuerdo en que los costes son más que asumibles. También sepamos entender que si la idea funciona será mucho más fácil de vender. Si no hay un cliente capaz de ver el potencial de la idea, demostrémoslo con la idea funcionando y si al final no es ese cliente, ya será otro, o nosotros mismo ¿por qué no podemos ser los dueños de nuestros productos? ¿por qué no podemos pasar de ofrecer servicios a desarrollar productos?
En aquel librillo que he leído más de una vez (y lo he comentado aquí) “Usted puede ser lo bueno que quiera ser” de Paul Arden, hay una frase que sencillamente me parece formidable: “todos los creativos tienen que revelarse. Es lo que hace su vida emocionante, y son los creativos los que hacen emocionante la vida de sus clientes”, y ojo no pretendo que interpretéis la palabra “creativos” como sustantivo si no más bien como adjetivo, porque radica en las ganas de ir más allá nuestro vínculo común, en el motivo por el que os conozco y en la razón por las que estáis leyendo este artículo.
Hace unos años (de hecho, no muchos) cuando cualquiera de nosotros pretendía labrarse un futuro, pensaba directamente en tres opciones: un puesto en la empresa de papá o funcionario, casarse con la hija del jefe o adinerado del pueblo, o por ultimo, ganar la lotería. La opción de desarrollar el negocio propio siempre estuvo relevada a los emprendedores, ¿por qué? claramente por el factor de riesgo. Montar un negocio hace unos años significaba inversión de dinero cuantiosa, contratación de empleados, proyecto de negocio, estudio de mercado, desarrollo de producto, servicio, tarifas, competencia, etc. ¿y ahora? todo ello ha muerto.
Hoy en día sólamente necesitamos una idea, lo demás es insignificante. No necesitamos inversión, no tenemos gastos desmesurados, no necesitamos localización de trabajo, oficinas, ordenadores, ni siquiera empleados (en la mayoría de los casos), tan solo una idea. Podemos decir, ahora más que nunca, que estamos viviendo en la Era de las ideas, el verdadero momento histórico en el que una buena idea puede ser fuente de vida, desarrollo, negocio y futuro. Creo que nunca antes una idea había sido tan importante porque siempre, toda idea, requería de una estructura, de una toma de decisiones trascendentales. Ahora, no.
¿No estáis tan cansados como yo de ver que niños de veinte años son multimillonarios? Google (fundado por tres estudiantes), Facebook (Mark Zuckerberg con 27 años y una cantidad de dinero incontable), Twitter, etc. Tenemos en nuestras manos la oportunidad de desarrollarlo, de probarlo, de animarnos. Hace unos años hubieran matado por tener a su alcance esta gran oportunidad, ¿la vamos a dejar pasar?
Por Pablo Dachefsky (DAF) para elrincondelpublicista.com
Sobre el autor:
Creativo publicitario con más de 15 años de experiencia que ha comenzado su carrera como Diseñador Web y se ha adaptado en el camino a las disciplinas Offline. Ha trabajado en agencias como Zapping/Mc Saatchi, CP Proximity, Saatchi & Saatchi y, actualmente, como Director Creativo en Nurun desarrollando campañas 360º para cuentas como: Toyota, SEAT, Mercedes Benz, BBVA, Visa, Cardhu, Cuetara, Sanitas, Ministerios (varios), Diseny Buenavista, entre otras. Ahora mismo, se encuentra redescubriendo y reflexionando sobre su propia profesión a partir de los cambios más significativos que ha sufrido la forma de comunicarnos gracias a internet.
Puedes visitar su blog y ver el post original pinchando aquí "Hombre Tranquilo"























2 Comentarios:
Nos encantaaa!! como dicen por ahi Las ideas no duran mucho. Hay que hacer algo con ellas.
Pablo sólo podría estar mas de acuerdo con tu post si lo hubiera escrito yo... Gran reflexión. Muchas gracias amigo ;)
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Muy Buenas amig@,
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