Hoy es viernes, ni perris me va a leer, así que voy a aprovechar para contaros los secretos que todos aquellos que hemos trabajado y trabajamos por y para agencias de publicidad conocemos.
Son las mentiras piadosas a los clientes, algo que se da por hecho dentro de las agencias, como cuando le dices a un chico “ya te llamo yo”, en el lenguaje femenino eso quiere decir “mejor que te llame otra”. Creo que todos me entendéis.
Pues veréis no sé si es por que en otra vida fui cliente o psicóloga o santa tipo la Madre Teresa, que cuando voy a reuniones y escucho los argumentos de las agencias y observo el estado de total “pérdida” del cliente, me entran ganas de decir la “verdad”.
También pienso que el cliente no es tonto, se lo huele y no quiere ir más allá por pura comodidad. (Pero esto lo dejo para otro post)
Porque cuando la agencia no avanza tan rápidamente como se esperaba… hay que ser algo “despistado” para no darse cuenta de que no están priorizando tu proyecto. Pero… si le pagas un fee para que tenga a gente trabajando en “exclusiva”, ¿cómo puede estar pasando?. (Aquí he de puntualizar que hay agencias que son más “honestas” que otras y que cumplen con lo acordado).
Muchas veces pienso que más grande es la agencia, mayor pérdida de “cariño” en el proyecto.
L@s ejecutiv@s trabajando a mil manos, quedándose a cenar para terminar presentaciones que explicaran los supervisores o directores de cuentas, que nutren su cabeza de números, justificaciones y horas de vuelo. Y que, además, tienen el tiempo justo para repasarlas, saber de dónde salen los datos y al día siguiente apuntar el contrabriefing, que muchas veces repite las exigencias del de la anterior reunión.
¿Dónde queda el “cariño” a las cosas bien hechas? ¿Podemos dar un servicio exclusivo? ¿Podemos dar el mejor servicio?
Creo que corremos el riesgo de sufrir el “síndrome de la plantilla” o el de la baraja española “sota, caballo y rey”. Es decir, corremos el riesgo de hacer mecánicamente las mismas cosas para todos los clientes sin dejar un hueco a la imaginación.
Todo tiene un precio, pero ¿cuánto vale una idea?. ¿Esta el cliente dispuesto a pagar por el desarrollo creativo lo que realmente cuesta?
Creo que el tiempo de “pensar” está infravalorado.
Hoy en día el 70% de mi trabajo tiene que ver con pensar, los clientes quieren acciones “creativas” en la comunicación, hay que buscar la “chispa”, el “enganche” en las palabras.
Bendita persuasión… cómo hacer que le den a me gusta, cómo conseguir que suban una foto, que vayan a tu tienda, que inviten a su hermano y a medio vecindario a unirse a tu página. Pensar todo esto, buscar la manera, requiere su tiempo y, en muchas ocasiones, más de un cerebro.
A veces pienso que estaría genial que se hiciera un “reality” en el mundo de la publicidad… “En el pellejo del otro”. Es como una fantasía no sexual (que ya se que es viernes y tenéis ganas de fiesta), o la utopía de la empatía con el que tenemos enfrente.
Como soy muy rebuscada siempre intento encontrar el motivo por el cual la otra persona actúa de una manera determinada. Así que me imagino al cliente siendo perseguido por su director general pidiendo resultados, con la hoja de Excel en mano diciendo que por qué todo el dinero que se ha invertido en social media no le ha reportado ventas tras un mes de campaña… uff, me dan escalofríos.
Me entran ganas de hablarles sobre Social Media a las empresas, a los ejecutivos de cuentas y a sus supervisores, a los directores de cuentas y a los directores generales, mejorar la comunicación interna de las empresas, de los clientes con las agencias y las agencias con los clientes (maldito miedo a decir las cosas claras por no perder la cuenta), me veo de mediadora entre las partes, explicando que cada cosa lleva su tiempo y que el famoso “es para ayer” no puede ser que salga bien, contarles que las cosas hechas con tiempo salen mejor y que la previsión es nuestro remedio ante las crisis… pero entonces, mi mente para, vuelvo a mi día a día, a esa reunión con la agencia y el cliente y a ese momento en el que me entran ganas de decir “la verdad”… y justo ahí, cuando estoy a punto de abrir la boca para hablar, respiro, suspiro y me callo…si me pagaran por pensar.
Por María Infante para elrincondelpublicista.com
Sobre la Autora:
“Iba para artista y se quedó en fan” En fan y en comunicadora, porque a María no hay quien la calle. Estudió Publicidad y Relaciones Públicas en Bilbao, después se fue a pasar un año a Londres para perfeccionar su inglés y se quedó cinco años rockanroleando. Volvió a Madrid y entre concierto y concierto, trabajaba en comunicación y eventos. Siempre la friki de la familia, de los amigos y de la oficina. Camisetas, Converse All Star e Internet. Internet y las redes , Internet y los videos, Internet y los blogs… porque María iba para artista y se quedó en fan. Pero como ella dice: “Soy megafan…ROCK!“
Puedes ver su blog pinchando aquí























4 Comentarios:
María, que sepas que "perris" te ha leído. Gran artículo; hay que haberlo vivido para comprenderlo mejor que nadie. Lo del reality sería una gran idea, lástima que seríamos un público muy minoritario.
Gracias "perris" ;-)
La verdad es que son momentos frustrantes en muchos casos.
Gracias por tu comentario y buen finde!!
Eres una GRADE y haces todavía mas GRABDE este rincón..... verás ahora que sales los martes las petadas que nos vamos a marcar.. ;)
Feliz findeeeee
ya estoy aqui, ufss, perdon pero he estado el finde en mi tierra (La Rioja) poniéndome finito!!! pero te leo, te he leido y cuanta verdad mery, YA VALE, YA ESTÁ BIEN de mamoneos, etc... VERDADES COMO PUÑOS, las multis estan muriéndose, lo presiento... (que bien nos va a venir a nosotros, verdad?)
Al cuello y sin piedad
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