Hace poco vi un anuncio de una agencia de viajes que decía algo así como que ellos eran los únicos que habían dicho que nos acompañarían a lo largo de nuestra vida y que además lo habían cumplido porque ahí seguían. Y yo me pregunto: ¿Alguien se lo ha pedido? Yo no quiero una agencia de viajes que me siga, me espíe y me haga ofertas de un crucero. Eso no me sirve de nada.
De pronto pensé que las personas que han estado ahí, siempre, normalmente son aquellas que no prometen nada, no te venden la moto diciéndote que “seremos amigas para siempre”. No. Los amigos, los buenos momentos, la buena gente, los compañeros definitivos son los que un día cuando echas la vista atrás hacen que te salga una sonrisa de medio lado, una emoción, una lágrima.








































