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Con lo que yo molo...

Si asimilase todo lo que sale en mi Timeline de Twitter, no haría otra cosa en todo el día que aplicar consejos.

Venga tips por aquí y tips por allá. Las diez cosas que debes hacer para, las diez cosas que NO debes hacer, los veinte hábitos que, 57 consejos estupendos para ser la megahostia. Me lo quitan de las manos, oiga. Qué agobio.

Datos y más datos. Listas. Artículos. Todo lo que tienes que saber. ¡Todo lo que no sabías que no sabías! Y que no falte, todo lo que nunca vas a recordar que leíste pero que sin duda, deberías leer.


¿En serio tengo que hacer TODO eso? ¡No tengo horas en el día! Una se imagina la casa de esos twitteros llena de post it del suelo al techo. “Ser super cercano”; “Dar la mano firme al saludar”; “Comprar cinta de lomo... Y luego tuitearlo”. Por supuesto.

Mi mente, que siempre va por libre, se imagina a esos tipos en una fiesta... “Hola, soy Jose Luis, ¿sabes cómo conseguir más comentarios en las publicaciones de tu blog?” , “Hola, encantada, Jose Luis, soy Ángela y ya consigo muchos comentarios en todos mis posts gracias a estas 5 aplicaciones, atiende, número uno...”

Así es el Eats and Tweets en mi cabeza, y de ahí no me saca nadie.

¿Qué coño le pasa a la gente de la publicidad que se pasa el día aconsejando a la gente?

Yo, que me hice un Twitter para leer las reflexiones profundísimas sobre caca, pedos y falos de individuos que comparten mi elevado sentido del humor. Para saber si el Tuitstar de turno ha follado. Para saber si la tuitstar de turno NO ha follado, cosa que sería motivo de FAV inmediato  (Sí, la envidia es muy mala).

Para ver lo que comen y beben los tuitstars y odiarlos, porque siempre comen más y mejor que tú. Y encima no engordan. Y salen, se emborrachan, duermen y fornican más que tú, se enteran de todo antes que tú. Les va mejor que a ti y si les va peor, lo cuentan con más gracia. Los tuistars, los putos tuistars.
¡Cómo los amo y los odio! No sé si quiero ser como ellos o matarlos a todos, va a ratos.

Esos seres que te hacen sentir como en el instituto, cuando eras una pringui sin sentido de la estética y mirabas de lejos a la pandilla de guays. Soñabas con que un día, el chico más popular del insti, (ese efebo con menos granos que la mayoría, pelo engominado y cazadora bomber) te mirase y sonriese y se enamorase locamente de ti, porque tú molabas mucho más que la golfona de pelo teñido y botas de plataforma -esa aprendiz de Gwen Stefani no sabe lo que es medir 1'77 y amar en secreto unos zapatos que te harían parecer la Reina del Carnaval de Tenerife, categoría Drag Queen- con la que se juntaba. Que podía estar más buena y ser más popular y dominar perfectamente tácticas de geisha que tú sólo habías alcanzado a leer en el Nuevo Vale, pero por molar, molabas más tú. Y nadie es capaz de argumentar tal cosa cuando tiene quince años. Uno mola y punto. Más que nadie. Lo que pasa es que el resto del mundo todavía ni lo sabe, ni le importa.

Exactamente lo mismo que pasa en Twitter.

Que tus tweets molan tanto o más que los de los tuistars, y si la gente no se ha dado por enterada es cuestión de tiempo. Y de ahí no te van a sacar ni con argumentos. No señor.

Menos mal que una ya ha madurado y aprendido a no echar la culpa a los demás de que sean unos malfollaos, pagados de sí mismos, con un palo metido por el culo y una política de Retuiteo endogámica y clasista.

Porque si algo he aprendido en esta vida que hay que aceptar a cada cual tal y como es. Así, sin reproches.

Y no es que me esté desahogando por no llegar ni a los treinta followers.

Cosa que, la verdad,  tampoco me explico, ¡con lo que molo yo!

Un estupendo post escrito por @AdrianaAndolini para elrincondelpublicista.com

Sobre los Autores:
Equipo creativo formado por dos hemisferios afectados por un humor cerebral. Ha desgastado sus neuronas en agencias como A&A, Euro y Young & Rubicam, entre otras, estimulándose con cuentas como BBVA, Givenchy, Toyota, Pascual, F.A.D., Movistar, Banco Espírito Santo, Turismo de España, por citar algunos. Nuestro historial médico, habla de un cerebro sano, sin antecedentes de embolias, cuyos axones potencian al hemisferio izquierdo hacía lo que viene siendo una anti-apoplejía digna de estudio.

Puedes visitar su blog, La F*cktoria pinchando aquí

5 Comentarios:

Luz do Vilar dijo...

Me ha molado tu reflexión, pero mucho, mucho. La suscribiría por entero, aunque he dejado de usar tacos y de odiar, pero aún así la suscribiría ENTERITA!!!
P.D. yo te gano en tener pocos followers, nueve para ser exactos, chincha!!! No sé ni pa que tengo cuenta en el pajarito :-( XDDDD

Javier Piriz dijo...

Jodida obra maestra chic@s!! Suscribo hasta las comas ;) GRACIASSSS

@alvarezprie dijo...

mola mazo, aunque el mejor de twitter soy yo, eso dice mi mama

Natalia Gomes dijo...

Ya tienes una follower más. Gran post, yo también suscribo hasta las comas, y con tacos y todo.
P.D.: Aquellas tácticas del Nuevo Vale... cuánto daño hicieron ¿eh?

Roque dijo...

Para mí es una revista digital de última hora. Me interesan más los "following" que los "followers"....si no, publicaría videos de justin bieber y me pondría en la BIO: I follow you back. Follow me i follow you...that simple! XDXD

Yo no lo aplico solo a esos sectores, en general es a todos los trabajos relacionados con el mundo digital; consejos de coach, de emprendedores, de tecnología, de aplicaciones, etc.

Me encantó el final!

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